El voluntariado es una forma de poner en práctica la solidaridad en lo cotidiano. A veces no podemos cambiar el mundo entero, pero sí podemos cambiarle el día (o el camino) a alguien: con una visita, una conversación, una mano en una actividad, o un apoyo constante. Lo importante no es cuánto haces, sino que lo hagas con intención y compromiso