El XXIV Congreso Estatal del Voluntariado, celebrado los días 26 y 27 de noviembre de 2025 en el Palacio de Congresos y Auditorio Baluarte de Pamplona, ha supuesto un espacio de encuentro plural, dinámico y humano, en el que se han compartido visiones, experiencias y retos del voluntariado contemporáneo. El lema del congreso, “El pulso que nos une, la inteligencia que nos mueve”, ha actuado como hilo conductor de todas las sesiones, recordando que la fuerza del voluntariado es, a la vez, emocional y estratégica: nace del compromiso humano y se proyecta mediante la reflexión, la creatividad y la cooperación.
A lo largo de las jornadas se ha puesto de manifiesto que el voluntariado es una red viva que conecta personas, territorios y organizaciones, y que su valor está tanto en la acción directa como en su capacidad para generar cohesión social. Las intervenciones del congreso han subrayado la importancia de reconocer el papel transformador del voluntariado en contextos de creciente complejidad social, tecnológica y geopolítica.
Las distintas sesiones —ponencias, diálogos temáticos, talleres prácticos y experiencias compartidas— han puesto sobre la mesa varios ejes clave:
Tecnología con propósito humano
La reflexión sobre el uso ético y socialmente responsable de la tecnología ha sido central. Se destacó que la digitalización debe ponerse al servicio de las personas y, especialmente, de los colectivos más vulnerables, evitando brechas y reforzando la capacidad de las entidades para acompañar y transformar.
Tejer redes y alianzas
El congreso ha reforzado la idea de que la colaboración interinstitucional, intersectorial y comunitaria es esencial para fortalecer el voluntariado. El trabajo en red aparece como un elemento estratégico para afrontar retos comunes y ampliar el impacto social.
Miradas que transforman
Las experiencias compartidas por personas voluntarias evidencian que el voluntariado no es solo una actividad, sino una forma de estar en el mundo basada en la empatía, el cuidado mutuo y la participación activa en la vida comunitaria. Estas voces han recordado la importancia de la escucha, la cercanía y la presencia humana.
Nuevos escenarios globales
La reflexión sobre el contexto geopolítico actual ha puesto de relieve la necesidad de fortalecer la resiliencia social, impulsar la cultura de paz y anticipar los retos emergentes que afectan a las comunidades. El voluntariado se reconoce como un actor clave en la construcción de sociedades más justas, solidarias y preparadas ante la incertidumbre.
Mirando hacia el futuro
El congreso concluye con una certeza compartida: el voluntariado es una fuerza imprescindible para la cohesión social y la transformación comunitaria. En un mundo donde la tecnología evoluciona rápidamente y los desafíos sociales se complejizan, el voluntariado aporta aquello que ninguna máquina puede ofrecer: humanidad, esperanza y vínculos que transforman vidas.
La transferencia simbólica del próximo Congreso a Cantabria para 2026 marca la continuidad de un movimiento que no se detiene y que seguirá creciendo desde la inteligencia colectiva, el compromiso y el deseo de construir un futuro más solidario.